
Soy simplemente mi mejor compañía, incansable amiga en las soledades obligadas, quien mejor me consuela y quien más me abandona, causante de todas mis locuras, benefactora de mis propias cruzadas. En un santiamén me destruyo y me ayudo a reconstruirme cada mañana.
Cruel verdugo ante mis pecados y santo ángel de la guarda ante mis castigos, delirio de mis propios instintos, realismo de mis propios pasos. Utopía de una vida llena de encuentros con mi yo interno, ese que nunca se doblega y el que pienso que a veces lo hace ya sin pensar como un vicio, como un piloto automático.
Defensora de mis propios ideales y anticristo en mi empeño en la lucha por sí o por no olvidar los rezos de niña.
Alma corrompida por la vida y lacerada por la falta de lujuria y llena de cobardía al no encontrar la valentía para probar lo injuriado, lo rechazado, lo patético.
Poseedora de la ternura de la infancia, la cual me aterra perder, la atesoro de tal manera que a veces la encierro tanto que no la dejo florecer, saliendo repentinamente, asustando a quien me rodea, sin que me puedan comprender. Juez benevolente ante mis faltas cometidas, abogado del diablo cuando me es conveniente. Cariñosa con la vida, mas no por merito propio sino por la herencia recibida y mi condición de mujer.
Madre, ferviente admiradora de sus hijos e implacable guerrera contra la abnegación que desde niña mamé. Temerosa de convertirme en la sombra de los que he creado y ansiosamente deseosa de nunca verlos crecer. Enamorada de sus logros, envidiosa de un mundo que no tuve en mi juventud, en el que pueden hacer y deshacer a su antojo, en el que y solo los puedo ver emerger. Incansable rebelde incapaz de aceptar que el tener más de 50 signifique empezar a morir, empezar a ceder.
Soy un ser lleno de remordimientos, de diablos internos, que en guerra viven sin cuartel, ante una forma de vida enseñada y una forma de sobrevivencia que nada tiene que ver. Soy alguien que ha vivido tanto tiempo con la perfección rodeandome, que casi a propósito lucho por ser la más imperfecta mujer. Combato Molinos de viento cada mañana y cada noche llora mi alma al no poderlos vencer.
Lleno de alegría mi alma con la melodía, la música, no hay cosa que reconforte más mi espíritu que una buena balada, no hay cosa que me lastime más el corazón que una buena canción de desesperanza. Claustrofóbica por naturaleza, amiga del viento y la luz, temerosa de la obscuridad y amante de las estrellas, inverosímil combinación de destellos y sombras que reconfortan mi padecer.
Manirrota sin medida de lo material, avara de los sentimientos, los que atesoro aun cuando no sean recíprocos, convirtiéndolos en dolor quizás, pero que me llenan de igual forma el alma por que son parte de mi ser, lo que me hace mirarlos con bondad.
Soy como cualquiera , poseedora de la belleza innata del valor de crear vida, de la ternura y la compasión que te dan los cromosomas X amo la bondad , los colores divertidos y los días con lluvia, mas después de las tempestades adoro los arcoíris que el sol provoca, me llenan de esperanza y de vida.
Soy solo el reflejo de quienes me rodean doy lo que recibo y devuelvo lo que me dan, en resumen y porque simplemente es mi naturaleza
SOY SOLAMENTE UNA MUJER.