Cuando se ha perdido la esperanza, la fe no alcanza para recuperar las ilusiones y los sueños. Cuando ves que la vida se te escapó de las manos, el sobrevivir no te devuelve la fuerza, Simplemente te conviertes en la sombra de lo que fuiste, porque has dejado de irradiar tu propia luz. Te cobijas en el destello de los que te rodean, porque tu energía se ha apagado por completo.
Te das por vencida, por un infinito cansancio que no parece parar nunca e irremediablemente surge la Vejes, esa vejez de la mujer que empieza en el alma y termina a flor de piel.
Todos dicen que espere, que algo mejor vendrá, que lo busque, que lo viva, pero es que ellos no saben mi niño, que no hay nada mejor para mamá que sus hijos. Que cuando uno es arrancado de la forma en que la vida te apartó de mi lado, la herida es tan grande que nada lograra cerrarla jamas.
Es tan difícil salir adelante, cuando quien debería estar a tu lado, te hace sentir que no vales la pena ni siquiera para apoyarte en el. Es tan duro aceptar que tu vida se ha reducido a vivir a la vera de los demás a solo aprender a ver , alegrarte un poco por la felicidad de los que amas y aferrarte de manera desesperante y un poco enfermiza al hijo que te queda.
Es un todos los días de extrañar al que partió, de no poder dejar de pensar en el calor de sus abrazos, es un todos los días de desear que aparezca el que esta cerca y me abrace por los dos. Es un diario sentirte triste , sentir ese vacío de la mitad del alma que nunca se llena, que nunca acaba.
Es preguntarte una y otra vez, por que demonios si ya tienes marchita el alma y arrugada la piel, la vida no te deja partir, a donde? da igual, a un lugar donde se pueda dejar de sufrir.